Cuando bajaba por las escaleras de caracola mi espíritu se iba yendo lejos, lejos de esa cárcel de plata y oro que cada día se iba haciendo mas pequeña y más pesada. Si me hubiera dado cuenta antes a lo mejor hubiera tenido la oportunidad de escapar lejos, muy lejos de allí, junto con mi alma.
Yo aun sigo vivo, eso lo tengo claro, pero ahoro estoy lejos. LEJOS es la palabra de todo. Ahora ya es tarde para todo y para nada. Ya no sé donde encontrar mi corazón, lo perdí hace unos días, junto con mi alma. Solo se que está lejos, muy lejos de aquí y que lo daría todo por conseguir estar junto a ti. Sé que tu estás más lejos que todo y que nada, que no quieres encontrarme, pero te pido que vuelvas. Sé que estarás cerca, pero que no quieres encontrarme. Eso ya me rompe en mil pedazos, pedazos que te regalaría si supiese donde te encuentras. Me dabas la vida a cada mirada y me regalabas el cielo a cada sonrisa. ¿Donde puedo encontrarte ahora? ¿Donde están las estrellas que obserbávamos en nuestras efímeras noches de ensueño? ¿Donde las nubes que dibujabamos en el cielo? ¿Donde estás tu para darte otro beso? No ves nada de lo que pasó, solo puedes ver lo último que ocurrió y que desgraciadamente nos partió el corazón. Que sepas que el mío está junto a ti y en tu preciosa casa de madera, junto al corral y junto a la plaza iluminada por los faros que perfilaban nuestras capas y nuestras escurridizas sombras.
Que sepas que no voy a hacer nada de lo que quieren mis padres. Ellos deberían mirar por mi y dejarse de estupideces. Que Susan me da igual, que para mi es una gran amiga pero no podría estar enamorada de ella nunca, aunque ella así lo deseara. Ella siempre fue un apoyo y siempre lo será. Es lo único que me queda a parte de ti.
Te quiero y siempre lo haré. Eres mi luz y mi cielo, mi único sueño y te deseo a cada aliento y suspiro a cada beso que sueño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario